Satélites Artificiales y Naturales

 


Un satélite es un objeto que orbita (da vueltas) cerca de un planeta hay cientos de satélites naturales, o lunas, en nuestro sistema solar, sin embargo, a partir de 1957, además se han lanzado al espacio una cantidad enorme de satélites artificiales (fabricados por el hombre). Dichos poseen usos bastante diferentes, como captar imágenes del Sol, la Tierra y otros planetas, o explorar el espacio para aprender los orificios negros, las estrellas y galaxias remotas.

 

Los satélites son lanzados al espacio y tienen que atravesar la atmósfera terrestre y conseguir orbitar cerca de un cuerpo celeste, que frecuenta ser la Tierra. Una vez ahí, tienen que continuar una ruta definida en funcionalidad del objetivo que tengan. Los satélites cuentan con una recarga de energía que les posibilita prolongar su historia eficaz. No obstante, después de la perdida de la energía, el satélite queda descartado en el espacio exterior como basura espacial.

Basura Espacial
 

Luego otros territorios lograron poner satélites artificiales en la órbita de la Tierra. Se considera que actualmente hay casi 5000 satélites orbitando la Tierra y bastante más de la mitad ya se hallan inactivos y conforman la llamada chatarra espacial. 

Satélites Naturales

El satélite natural es ese cuerpo celeste que orbita cerca de un planeta o de otro cuerpo celeste, constantemente que no sea una estrella, que está en el universo. Hablamos de cuerpos rígidos, sin atmósfera comúnmente, y de varios tamaños y densidades.


En la actualidad se conocen centenares de satélites que orbitan cerca de los diferentes planetas conocidos por el ser humano. El primero al que se le entregó nombre se dirigió a la Luna, y luego, iniciaron a nombrarse por nombres extraídos de la mitología vieja, en su mayoría griega y romana.

El planeta tierra y su Satélite Natural


Por el instante se ha descubierto que todos los planetas, excepto Mercurio y Urano, cuentan con satélites orbitando a su alrededor. En la Tierra solo conocemos la Luna, en lo que otros como Júpiter o Saturno, se cuentan por decenas (79 y 82 respectivamente).



Dichos satélites además tienen la posibilidad de variar en el tipo de órbita que producen. Pudimos encontrar las órbitas regulares que son esos que giran en el mismo sentido que el planeta de más grande tamaño (el Sol). En nuestro caso conocemos la Luna y otros como Europa, Titán o Miranda.

No obstante, los de órbita irregular se caracterizan por tener una órbita elíptica y oblonga, además de inclinada con en relación a su órbita respecto al Sol.

Orbita regular

Orbita Irregular


Los satélites naturales tienen la posibilidad de variar referente a su estructura, tamaño, forma, etc. No obstante, poseen ciertas propiedades en común:

Se mueven en la órbita de un cuerpo celeste más grande, gracias a la fuerza de gravedad perteneciente de él.

 • Acostumbran ser cuerpos firmes y, generalmente, no poseen una atmósfera notoria.

 • Sus órbitas tienen la posibilidad de ser regulares o irregulares.

• Su fuerza de gravedad perjudica al planeta que orbitan (en la situación de la Tierra, la gravedad de la Luna causa la suba de las mareas).

Tanto los planetas como los satélites naturales, poseen su propia fuerza de gravedad. Si bien la de los planetas es más grande (lo que provoca que mantengan al satélite en su órbita), el satélite además lleva a cabo cierta predominación sobre el mundo.



Satélites Artificiales 

Una vez el ser humano comprendió el manejo de los satélites naturales, se arrojó al espacio para llevar sus propios satélites artificiales. Un satélite artificial, construido por el ser humano, sirve para mandar y recibir comunicaciones de uso masivo como la telefonía, Internet o la televisión.


 Las primordiales propiedades de los satélites artificiales son:

Acostumbran orbitar a la Tierra. 

Tienen la posibilidad de ser esféricos, cilíndricos o cónicos. .

Tienen la posibilidad de ser vigilados a partir de la Tierra

•Tienen la posibilidad de ser científicos o aplicados.

•Tienen la posibilidad de estar activos o inactivos. En algunas ocasiones se mantienen en la órbita terrestre como basura espacial, empero en otros tienen la posibilidad de volver a ingresar en la atmósfera, donde se desintegran y regresan a la Tierra.

  • Los satélites deben contar con energía propia. Para ello se suelen utilizar grandes paneles solares (alas) recubiertos de células solares sensibles a la luz. Los paneles tienen varios metros de longitud y, normalmente, es necesario plegarlos en el lanzamiento. La mayoría de los paneles se pueden girar para que capten la máxima cantidad de luz solar posible. Cuando el satélite pasa a una zona de sombra, recibe energía de baterías recargables.
Panel Solar de un Satélite 


Los satélites se clasifican según 2 criterios primordiales:

 Según el tipo de orbita:

Órbita baja terrestre. Son satélites que están a corta distancia de la extensión de la tierra, entre 700 y 1400 km, y su lapso orbital es de entre 80 y 150 min.

Órbita media terrestre. Son satélites que se hallan entre los 9.000 y los 20.000 km y su lapso orbital podría ser entre 10 y 14 horas.

Órbita geoestacionaria. Son satélites que se hallan a 35.786 km de distancia sobre el Ecuador. Dichos satélites están constantemente sobre el mismo sitio de la Tierra, o sea, no giran.

Tipos de Orbitas
 

Según su Finalidad:

Clasificación y uso

Los satélites artificiales son de gran trascendencia dentro de las telecomunicaciones pues transmiten mensajes e información a partir de un punto del mundo hacia otro. Los satélites de comunicación envían y reciben señales que permiten el desarrollo de tecnologías y medios de comunicación como la televisión, la radio, el teléfono celular e internet.

Además son primordiales para obtener información eficaz, como los datos del clima en cualquier punto específico del mundo o lo elemental para la preparación de mapas. Además, son los encargados del desarrollo de la tecnología de tipo GPS que posibilita conocer la postura casi precisa de cualquier objeto sobre la extensión de la tierra.

El satélite artificial más enorme que se preserva en el espacio es la Estación Espacial Universal que se tardó más de una década en construirse y para el que participaron más de 15 naciones en su creación.


El primer satélite artificial, el Sputnik 1, se
arrojó en 1957. Era bastante fácil: una bola de aluminio del tamaño de un balón de playa equipada con 4 largas antenas e impulsada por baterías. En su interior había transmisores de radio que enviaban un inconfundible silbido intermitente que podía detectarse internacionalmente. El lanzamiento de este diminuto y sencillo satélite marcó el principio de la época espacial.
Sputnik





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